13 febrero 2016

De Barrios de Gordón a Piedrasecha, Viejo Camino de Santiago


En un día soleado de invierno, cuyos pronósticos meteorológicos daban un respiro de unas horas, respecto a las lluvias incesantes que desde días antes se venían alternando con fuertes vientos, José Antonio y Rafa nos decidimos a caminar este tramo del Viejo Camino de Santiago por las montañas de León, desde Barrios de Gordón a Piedrasechas.
Con la ayuda de los mapas elaborados junto con nuestro amigo David González, estábamos dispuestos a promocionar este tramo, una senda amplia entre pastizales y bosque, un paseo de unos 15 km entre montañas, que contienen una belleza geológica excepcional en el llamado desfiladero de los Calderones.

Jose Antonio y yo vamos a comprobar el Camino en invierno y a falta de dinero para señalizarlo en este momento, se nos ocurrió marcarlo por medio de un track ¡Cuánto hubiera disfrutado la reina Leodegundia, en su peregrinación del año 902, si hubiera dispuesto de semejante artilugio!

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Pero esta dama, hija del rey Ordoño I, se conformó con perpetuar los pormenores de su peregrinación, gracias a la carta que el abad Gundisalvo le relataba al obispo S. Froilán. Con este testimonio insertado en el libro "Vexu Kamin" de Julián González nos dispusimos a caminar:

“...De seguido Buiza, Beberino y una Pola pasado un puente donde descansamos en el castillo...Unos fueron desde Buiza hasta Santa María y por paso alto hasta las Asturias de Oviedo, pero nosotros pasado el descanso sin miedo musulmán, fuimos por el paso de Santas Martas hasta Viñayo con dos monasterios y muchos hermanos...” Pág. 27

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A la derecha del camino si subimos una pequeña elevación podemos contemplar todo el valle de Gordón y a nuestra izquierda a lo lejos hay una antigua cantera de ágata y ónice. Os cuento esto porque D. Matías Diez Alonso en su libro “Mitos y leyendas de las Tierras Leonesas” Graficas León 1982, nos dice que aquí conoció a D. José Antonio González, que era el dueño de la cantera y le informó que en la excavación a cielo abierto había aparecido cristalizado un esqueleto humano de tres metros de largo. Se lo compraron unos científicos rusos (Pág. 38)

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Mientras caminábamos por esas hermosas sendas, José Antonio y yo queremos demostraros la certeza de este tramo como Camino de Santiago desde antiguo. Hay otros autores que lo confirman, como el documento titulado “El primitivo camino de peregrinación por las montañas leonesas” publicado en Cuadernos de Estudios Gallegos, fasc. XL, año 1958 por el arqueólogo e historiador  José María Luengo:
“El camino leonés de la montaña comenzaba en Puente Almuhey, pasaba el Cea, siguiendo por Mercadillo; cruzaba el Esla para encaminarse a Barrillos de las Arrimadas – Donde hubo posteriormente residencia de Templarios, lo que confirma no haberse perdido en dicha época el uso de este camino—y desde allí subía hasta Boñar, en cuyo punto existe un gran puente sobre el Porma. Una prueba más de la permanencia de esta ruta jacobea, aún en pleno siglo XIII…El camino para Galicia seguía por la orilla derecha del río Porma pasando por un pueblo hoy desaparecido, que se denominaba San Julián desde donde se dirigía a Valdepiélago para cruzar el río Curueño, por un puente que hoy subsiste, notablemente reformado y seguía por Villalfeide, salvando allí el río Torio”.

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Luego continúa D. José Mª:
“Cruzaría por el pueblos de Viñayo, donde hubo monasterio dedicado a Santiago, cedido por Ordoño II al obispo de León, Fruminio, y por Trascastro e Inicio en los que se ven restos de calzada que ya localizó el padre Tirso López, siguiendo por Fasgar…”
Queridos amigos, nos gustaría que también vosotros nos acompañéis por este viejo camino en este recorrido virtual en espera de que un día ya señalizado podáis disfrutarlo físicamente. Seguro que no quedaréis defraudados.

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Al llegar a Las Brañuelas el sendero se bifurca. Nosotros tomamos altura por el de nuestra izquierda para crestear luego a nuestra derecha, disfrutando de unos paisajes espectaculares.
La euforia nos invade y me animo a cantar una canción local, que recoge Matías D. Alonso, precisamente junto al Castillo de Barrios de Gordón, confirmando con ella la tradición de esta vía como Camino a Santiago desde antiguo:
"A donde vas pelegrina / por mis palacios reales/ voy a Santiago, mi rey/a Santiago que a vos guarde/"

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Hay un cartel que recuerda al caminante que tanto aquí en plena collada de Urdiales como en lo alto del Fontañán se encuentran los restos de las trincheras donde, durante la guerra civil de los años 1936-39 se combatió duramente.

Todo empezó el 9 de septiembre de 1937 cuando las fuerzas del general Aranda iniciaban desde el frente leonés la ofensiva contra Asturias, fiel a la república. Cuesta trabajo imaginar este paisaje ahora despoblado y solitario que estuviera entonces lleno de gente. Del lado republicano defendía el frente la 186 Brigada, mientras que los atacantes lo hacían con la 1ª Brigada de Castilla, dividida en dos medias brigadas, la primera partía de Olleros de Alba y Santiago de las Villas para continuar luego a los Barrios de Gordón por donde nosotros hemos venido y envolver por el norte a la Pola, pero no podría avanzar si no se tomaba antes el Pico de Santiago que podemos ver a nuestra derecha. Eso lo hizo la 2ª media brigada obligando a retirarse a las tropas republicanas hacia lo alto del Fontañán, donde podrían defenderse mejor que en la collada de Urdiales, que es donde ahora nos encontramos. Los nacionales en vez de atacar iniciaron el descenso a los Barrios y de ahí a la Pola, así que a los defensores de las trincheras del Fontañán no les quedó otro remedio que retirarse para evitar ser rodeados.
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Y todo esto ¿A qué viene? Pues a que la anterior vez que pasé por aquí el cartel que lo explica todo  se mostraba a la altura de los ojos y ahora está en suelo. La próxima vez que volvamos ¡yo que sé que pasará!

Seguimos caminando y pasamos junto a un chozo como los que no hace muchos años utilizaban los pastores de nuestra montaña leonesa para protegerse de la dureza del clima.

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Llegamos al punto más alto de nuestro recorrido pero si la subida fue dura ahora en la bajada teníamos que lidiar con el fuerte viento sin la protección de la montaña, que no en vano estamos a mediados de febrero, denominado coloquialmente “febrerillo, el loco”

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A nuestro alrededor suena el agua en arroyos y fuentes.

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Llegamos así a Santas Martas donde antiguamente hubo un poblado del que aún permanece en pie una casa, desafiando el tiempo. Este pueblo incluso tiene su leyenda y todo, la de la vacaloria.

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Una vacaloria es como llamaban a la salamandra y cuentan que los días festivos al final de misa se compartía el “pan de la caridad” en el que participaban con alegría y hermandad todos los feligreses. Pero en esta ocasión los feligreses enfermaron rápidamente ¿Qué había ocasionado tal problema? Pues que la mujer que amasaba el pan dejó la levadura fuera de la ventana y se había introducido en ella una vacaloria, el animalito fue la causa de que se contaminase el pan amasado por lo que, los vecinos fueron muriendo envenenados.
Para los alquimistas medievales, la salamandra es el espíritu del fuego. La leyenda escondería el simbolismo que explicaría la desaparición del pueblo. Así que no estaríamos desencaminados si pensásemos que el pueblo de Santas Martas pudo perecer por un incendio.

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Aunque no murieron todos, una viejecita se salvó porque estaba enferma y no pudo acudir a los Oficios Divinos por lo que no comió del "Sandwich de vacaloria" y se convirtió además en la rica heredera de todos los terrenos comunales de Santas Martas. La viejecita fue recogida por un Rico-Hombre de Otero de las Dueñas a cambio de que le traspasara los derechos de los terrenos de Santas Martas. Así es como en la actualidad pertenecen a este pueblo en vez de a Piedrasecha, que es el núcleo de población más cercano.

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Continuamos por el camino que nos lleva a Piedrasecha (Piedrasecta=piedra cortada) entrando en una hoz con estratos de piedra retorcidos y agrietados, es el cauce seco de un río que a intermitencias se esconde bajo tierra, un fenómeno geológico y un paisaje singular.

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Habíamos pasado por aquí en enero, para comprobar si se podía pasar con nieve y sí no ofrecía ninguna dificultad. Ahora ya no había nieve ni casi agua así que bromeamos sobre que “en los Calderones el agua ya no nos llega ni a los ...talones”
Ante el espléndido espectáculo de esta impresionante muralla de rocas nos sentamos para comer el bocata y los frutos secos que aún nos quedaban.

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Recuperadas las fuerzas, seguimos caminando por el desfiladero sobre las piedras de este invisible río que no volverá a aparecer hasta “la fuente del Manadero” que no es más que de pronto en el suelo, junto a la vegetación y las piedras surge el agua y con gran caudal. 


Un poco más abajo, cerca de la fuente está la cueva de la Canga, que disimula en su interior una profunda sima de 40 metros de profundidad, al final de la cual dicen que se encuentra un lago de cristalinas aguas. Un día vino a refugiarse a la cueva, perseguido por una pastora, un perro que había mordido a un cordero del rebaño. Asustados por la oscuridad interior, perrito y pastora cayeron al profundo pozo y no se supo más de ellos. Bueno, sí, porque a los pocos días vieron salir por la fuente del Manadero, las tijeras y el dedal de la pastora. “Mitos y Leyendas de tierras leonesas” de Matías Diez Alonso Pág. 161

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Finalizado nuestro recorrido por el desfiladero de los Calderones subimos unas escaleras de piedra hasta la Cueva de las Palomas. Allí nos detenemos para contemplar La Virgen del Manadero y, como buenos peregrinos que somos, rezar una oración para ser perdonados por contaros tantas leyendas profanas. Las vistas desde la entrada de la cueva son espectaculares y aprovechamos para tomar varias fotografías.

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Apresuramos nuestro paso por la senda que nos lleva a Piedrasecha. ¿Os acordáis de la leyenda de la pastorcita? Pues veréis... lo que no sabía Don Matías al escribir la leyenda es que la pastorcita y su perro, se trasformaron a nuestros ojos en Nieves y Gordo, que así se llama su perro.

Tres y dos

Ahora pasean juntos por estos senderos, ayudando a los montañeros a encontrar su camino y en los ratos libres organizan talleres de cerámica en una Casa Rural que junto con su marido regenta en Piedrasecha,

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Allí nos esperaba junto con Rosi y María Jesús que habían venido a recibirnos. El perrito Gordo, que a pesar del tiempo transcurrido desde nuestra última visita me reconoció, vino rápidamente a reclamar una caricia.

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Además de la Casa Rural La Parra y el Restaurante Manadero que regentan Nieves y su marido, hay otras 2 Casas Rurales: Los Calderones I y II y otro alojamiento de grandes dimensiones: El Castillo. Todos en este bonito pueblín de la montaña leonesa donde os acogerán gustosos, eso si, previa llamada telefónica avisando de vuestra visita.

Nosotros, por nuestra parte hemos terminado por hoy dando las gracias a todos por este día tan agradable pasado en vuestra compañía.
¡Buen Camino, peregrinos!

Ved nuestro reportaje fotográfico

Fotos de Rafael Cid y Jose Antonio Cuñarro
Texto Rafael Cid

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